Los cangrejos gigantes de la Inconsciencia

28 09 2011

Pocas veces he soñado que vuelo
o que salvo el mundo de una catástrofe,
más bien, con frecuencia me veo fumando,
besando hombres casados,
nadando en lugares prohibidos,
a veces tengo pesadillas donde soy una maestra
y se me cae el plumón de las manos enfrente de la clase,
aunque nadie se ríe sé que he perdido algo importante,
orgullo, poder, control.
Me despierto absorta, confundida y me toma días en recuperar la consciencia,
a veces semanas,
a veces los besos sin restricciones de esos hombres casados me causan involuntarios gemidos de los que luego me avergüenzo.
Malo inconsciente.
MALO.
Has sido muy malo.
Hace tiempo mi sueño recurrente era
el acoso, la persecusión, la angustia,
ahora sueño que fumo aunque desconozco la sensación de tomar un cigarro entre los dedos, fumarlo y exhalar el humo,
ahora sueño que beso a un hombre anónimo (aunque a veces tiene nombre y yo, convenientemente, lo olvido),
ahora me sueño nadando en lugares donde habitan mis enemigos.





Agradecimientos cursis en tesis

25 09 2011

Cualquiera que haya escrito una tesis entiende que los agradecimientos a las esposas, esposos, amigos, académicos y demás no tienen nada de cursis porque en ese momento de frustración desconocido para quien no ha escrito una tesis, en esos momentos se agradece el sopapo correctivo y el humor reconfortante.





There’s a red light that suddenly lights up/ Una luz roja que se enciende inesperadamente

23 09 2011

Sabes que algo anda mal cuando olvidas donde dejaste el

auto y caminas en automático, buscando la nada.





My Infinite Jest copy

3 08 2011

How did I read Infinite Jest by David Foster Wallace?

Following my brother’s advice I used post it notes to track my reading.

This is how my IJ copy ended up after reading it for one year and a half. It looks like a crazy person read it, isn’t it?

I had a method to tag everything I needed to remember: dates, names, places, special sequences, etc. By leaving this track of crumbles I was able to go back to those crucial passages where the keys to follow the book are.

I also used two book marks, one for the notes, another for the main text. In addition I used a bigger post it to mark the paragraph I stopped reading or the note I was in; this is very hepful on those long chapters or episodes where you can easily get lost.

I hope this hepls other IJ readers to get through the novel.





Texto motivacional para leer “La broma infinita” de Foster Wallace

8 06 2011

La broma infinita es una novela que no deberías leer si estás acostumbrado a libros con tramas lineales, personajes planos y finales felices. La misma edición de 15 palabras por renglón te dice “cuidado, no soy un libro para principiantes”. David Foster Wallace es un autor que obliga a sus lectores a formar parte del texto, exige que piensen, que se muevan, que no consuman las páginas de manera indiferente.
Abundan los lectores que abandonan el libro desde la primera página. Ciertamente habrá personas que intentaron una, dos veces leer la novela sin pasar de la página 20. Pero también hay lectores perseverantes o tercos que terminarán la novela con todo y notas.
En diferentes ocasiones no pude evitar darle un vistazo a la sinopsis que aparece en Wikipedia, lo cual no me sacó de mi ignorancia ni aclaró las dudas que tenía hacia la página 150. Opté por continuar la lectura, esperé pacientemente, leyendo una hora hasta que alrededor de la página 300 algunas cosas adquirieron sentido, cien páginas más adelante las piezas del tablero tomaron su lugar. La lectura se hizo más fácil y entrañable. Las etiquetas que coloqué por todo el libro me ayudaron a buscar pasajes que no recordaba o para confirmar algunos datos.
Supongo que para un lector poco experimentado 300 páginas de naufragio narrativo pueden ser demasiado, entiendo a los desertores porque no es un texto clasificación “A” o de la llamada “literatura juvenil” o peor aún, de la “Ficción para adultos jóvenes”, clasificaciones que por supuesto, me parecen risibles. Me parece absurdo clasificar la literatura con lineamientos de mercado (consumidores).
Ha algunos factores físicos que dificultan la lectura, el tamaño del libro, quizás sea el más evidente, sus 1000 páginas de texto más 100 de notas llegan a intimidar; su volumen y peso dificultan su traslado y reducen la posibilidad de “lecturas espontáneas” en lugares como el banco o el transporte público. Se sabe, no obstante, que algunos lectores de La broma infinita mutilan sus libros a la mitad y arrancan las notas, sin embargo, me temo que mi respeto y amor por una edición de pasta dura es mayor a mi necesidad de un libro más “manualito”.
De cualquier manera, si no has llegado al 8 de Noviembre del Año de la Ropa Interior para Adultos Depend (ARIAD) también mencionado como el Día de la Interdependencia, lo más probable es que aún no comprendas qué carajo es la Gran Concavidad así como otros aspectos políticas de la ONAN, y tampoco sabrás demasiado sobre el personaje de Él Mismo o James O. Incandenza. Quizás dudes si Steeply es una mujer enorme y hombruna o si es un travesti, o por qué es tan importante para Marathe su mujer sin cráneo, qué encantos especiales de esa mujer en estado vegetal lo mantienen en una empresa tan peligrosa. Tampoco entenderás el comportamiento womanizer de Orin o el extraño atractivo de Mami. Te preguntarás seguramente qué diablos le pasa a Mario Incandenza que más bien –hasta entonces- seguramente te parecerá un engendro cabezón y deforme cuya capacidad de raciocinio y de comunicación no son correspondientes (hipersensibilidad vs. falta de elocuencia y desarticulación del discurso). Con toda seguridad pensarás que Mario es un retrasado subnormal. Seguramente descubrirás respuestas a lo que te intriga a partir de la página 300.
Sucede un poco como ese relato popular donde unos ciegos encuentran un elefante y cada uno lo describe según lo que alcanza a percibir con el tacto sin darse cuenta que tiene una imagen parcial. Digamos que a esas alturas del libro el autor indica donde están las conexiones entre una cosa y otra y se alcanza a visualizar al Elefante, en algunas partes más borrosas, en otras con mayor detalle. Hasta entonces, sólo es cuestión de mantenerse alerta y avanzar (y retroceder, según sea el caso).

Algunas recomendaciones para futuros lectores de la novela:
Anota el día en que iniciaste la lectura de La broma infinita. Utiliza dos separadores, uno para el texto principal, otro para las notas, como auxiliar puedes hacer uso de etiquetas de papel para indicar con exactitud la línea en la que te quedaste (abundan los “capítulos” con párrafos pantagruélicos sin separaciones y dolorosamente extensos) y para señalar aspectos que te parezcan relevantes. Nunca te saltes las notas. No te dejes llevar por las sinopsis que pueden aparecer en la solapa o tercera de forros del libro ni en la información de Wikipedia, sólo te confundirán y crearán prejuicios en tu lectura. Al final te dará la impresión de que hay un montón de cabos sueltos, pero el autor ya te ha dado todas las herramientas y guiños para resolver el misterio, por eso es importante que marques las secuencias o los datos importantes, por ejemplo, el listado de los años subsidiados.





Era una petulante ¿y qué?

18 02 2011

Está bien, lo voy a confesar: Me identifico con el personaje de Magda de Tijuana: crimen y olvido de Crosthwaite.

Para qué negarlo, yo era la típica presumida del grupo, la primera en levantar la mano cuando el maestro pedía una opinión. Mi actitud me ailsaba de mis compañeros, lo cual me tenía sin cuidado. La verdad es que me escondía detrás de una innecesaria careta de petulancia cuyo único fin era esconder el hecho de que era sumamente bruta.  (2009, p.29)

 

La diferencia es que yo siento que mi intelecto va en declive y que espero en la medida de lo posible que no me desaparezcan, sino desaparecer por mi cuenta.





Déjame entrar

18 02 2011

Esta es una reseña de libro Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist. La escribimos  José Ángel Castellanos y yo en Noviembre de 2009 como parte de mis asignaciones en la Gaceta.

Nunca fue publicada. Desconozco la razón.

Hoy está aquí para que lo lea quien le dé la gana.

 

Gracias por escribir esto conmigo Ángel,  sin ti este texto habría carecido de coherencia. Eres mi axioma.

 

 

 

En agosto del 2008 una película nórdica cautivó a los espectadores de la Cineteca Nacional, la sala donde se proyectaba Déjame entrar (Låt den rätte komma in) se llenaba en cada función; podría decirse que se trataba de otra película más sobre vampiros que invadieron las pantallas nacionales e internaciones tal como la primera entrega de la serie concebida por Stephenie Meyer: Crepúsculo (Twilight). No fue hasta hace unos meses que el público tapatío pudo contrastar la visión de los vampiros del director Tomas Alfredson con el prototipo de los colmilludos seductores, afeminados y pálidos de Hollywood que prometen volver a atacar en próximas fechas la taquilla. Curiosamente, no fue hasta el éxito en taquilla de Déjame entrar que la obra literaria en la cual está basada la película apareció en los estantes de las grandes librerías, para el gozo del público internacional, puesto que hasta hace unos meses, sólo era posible conseguir la novela en sueco, o en una versión digital en inglés. Ante el éxito de la película no se podía perder la oportunidad de lucrar con el trabajo del autor sueco John Ajvide Lindqvist, también guionista de la versión cinematográfica, y la novela fue traducida a diez idiomas, incluyendo el español.

Jonh Ajvide Lindqvist nació en Blackbergd, Suecia, en 1968. Fue mago y comediante antes de ser escritor de novelas de horror. Ha publicado tres novelas y un libro de cuentos, aunque sólo Déjame entrar (Espasa, 2009) ha sido traducida al español. Actualmente está escribiendo su siguiente novela y un guión cinematográfico sobre zombis que está basado en su segunda novela, Ayudando a los no-muertos (Hanteringen av odöda).

Déjame entrar fue publicada por primera vez en Suecia en el 2004, transformándose de inmediato en un best-seller en su tierra natal. En la novela la voz narradora cede su voz a los diversos personajes que habitan en un complejo habitacional en los suburbios de Estocolmo, denunciando la decadencia de la sociedad sueca de 1981: Adultos alcohólicos, pederastia,  adolescentes encantados de robar e inhalar pegamento, niños acosadores que abusan de sus compañeros.

La novela presenta una trama inteligente, sin vueltas de tuerca forzadas, sin insultar el coeficiente intelectual del lector presentándole una serie de acciones acartonadas. Además, cada uno de los personajes es complejo y evoluciona de manera coherente a lo largo de la narración. El autor se fía de un humor negro muy peculiar que permite reír, pero también reflexionar sobre la triste verdad que subsiste en el fondo y el peculiar monstruo que ronda por los edificios en los que se sitúa la acción.

A diferencia de la película, que se centra en el personaje de Oskar -niño de doce años que es acosado por sus compañeros de clases a tal grado de llegar a las agresiones físicas-, en la novela la voz narradora cede su voz a los diferentes personajes que componen el microcosmos que representa el conjunto de viviendas en Estocolmo, cada uno manifiesta sus malestares, inquietudes, anhelos, sus miedos; todos, de alguna manera tratan de eludir su realidad al imaginar criaturas fantásticas, embruteciéndose con alcohol o inhalando pegamento y cometiendo travesuras que van desde robar una tienda a provocar un incendio en una iglesia. La novela profundiza -para la curiosidad insatisfecha de quienes ya vieron la película-, sobre Eli, la extraña niña que es vecina de Oskar: sus orígenes, motivos y razonamientos son develados a lo largo del texto, así como su relación con Hakan, el hombre con el que ella vive.

John Ajvide Lindqvist se aleja de las explicaciones fantásticas de espíritus demoniacos, maldiciones o castigos divinos que algunos otros autores han presentado para exponer el comportamiento y la esencia de los vampiros: para él, el vampirismo es una enfermedad. Aunque el mal del vampiro no es definido y analizado de manera científica como lo hace el personaje Robert Neville en la novela Soy leyenda (1954) de Richard Matheson, el autor guarda cierta relación con el autor norteamericano al presentar una nueva explicación que satisfactoriamente permite entender -dentro de la ficción- la transformación de un ser humano a vampiro, así como las consecuentes modificaciones físicas y psicológicas del infectado.

Para aquellos que disfruten el género de horror, en especial el de vampiros, esta novela constituirá un nuevo punto de partida, puesto que, la odien, la amen o les sea indiferente, representa una relectura y aporte sustancial al mito del vampiro.

En el 2010 está programado el estreno de una nueva adaptación cinematográfica de la novela, esta vez en versión estadounidense con el título Let me in, dirigida por Matt Reeves. Se pretende que esta versión sea accesible para una audiencia mayor –lo cual seguramente implicará la supresión de muchos detalles inadecuados para las buenas consciencias-, además de presentarla en el contexto de Estados Unidos, ello incluirá modificar los nombres de los personajes y situar la acción en Nuevo México.

 





Los poetas

11 11 2010

Hacemos panquecitos con arándanos.
Vamos al supermercado.
Entrenamos a los gatos con galletas de atún.
Quitamos garrapatas con sumo cuidado.
Mostramos nuestra indecencia
en una cámara web
para deleitarnos con una púber.
Carecemos del toque sagrado
las musas murieron de asfixia erótica.
Viajamos cargados de libros de filosofía
en un vehículo de propulsión humana
sólo para estrellarnos contra un pavor desconocido.

El arácnido, cuya verdadera naturaleza desconocía
se mantuvo inmóvil,
el pavor también.





mi esposa era un culo siniestro

7 11 2010

Vivía para no pocas gargantas
mientras a mano su esposo poemas le escribió.
Encendida la vía
el adolorido gime bajo la lluvia.
Su malestar es producto de una memoria descompuesta.





Criminales wannabe

2 08 2010

Uno: Si cometiera un crimen, ¿serías mi cómplice?
Dos: Claro, lo sería.
Uno: No es que vaya a cometer uno….todavía.








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