Está bien, lo voy a confesar: Me identifico con el personaje de Magda de Tijuana: crimen y olvido de Crosthwaite.
Para qué negarlo, yo era la típica presumida del grupo, la primera en levantar la mano cuando el maestro pedía una opinión. Mi actitud me ailsaba de mis compañeros, lo cual me tenía sin cuidado. La verdad es que me escondía detrás de una innecesaria careta de petulancia cuyo único fin era esconder el hecho de que era sumamente bruta. (2009, p.29)
La diferencia es que yo siento que mi intelecto va en declive y que espero en la medida de lo posible que no me desaparezcan, sino desaparecer por mi cuenta.
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