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mi esposa era un culo siniestro

7 Nov

Vivía para no pocas gargantas
mientras a mano su esposo poemas le escribió.
Encendida la vía
el adolorido gime bajo la lluvia.
Su malestar es producto de una memoria descompuesta.

La fruta celosa

21 Jan

¡Cuánta miel!

Descompuesto fluido de agua pérfida y flaca razón es la palabra sexual. En mis tripas tuve su memoria, y de chingadazo fui tu fruta celosa.

Hiel

2 Jan

Escucho a mis vecinos hablar,
sus voces incómodas murmuran a través de la pared:
un gemido, unas palabras, cantos,
sonidos que no puedo clasificar más que de mujidos;
me despierta un llanto que no sé si proviene de un humano recién nacido
o de un gato castrado que erizado, trata inutilmente de proteger su territorio.
La madrugada se prolonga para mi desesperación,
horas cubiertas de levadura se distienden,
frente a dos espejos encontrados, ad nauseam.
Amanece en tinieblas.
La ropa sucia conserva su estado en una esquina.
Llueve.

Ardillas

28 Jul

Cuando era niña
mi madre me compró una cámara roja,
de esas que todavía usaban rollo fotográfico.
Cuando estuve tan lejos de mi hogar,
en un país distante
cuya lejanía no imaginaba
(de la cual ahora estoy consciente),
no tomé fotos de los edificios con techos de cobre,
o de los lagos,
las montañas rocosas,
los pinos,
de los canales,
NO.
Capturé para la posteridad
ardillas,
alces,
venados,
patos,
flores,
gigantescos jardines,
extensos campos de cebada,
incluso mis juguetes.
Nadie comprende esas fotografías,
porque nadie entiende que eso
tan trivial,
era para mí
lo más asombroso del mundo
cuando tenía once años.

Hikaru

24 Jul

Mi gato se muere,
mi gato, en mi cama,
se muere.
Acorrucado, inmóvil,
el gato respira discontinuamente,
le paso una mano por el costado
y bajo la piel y el pelo
las vértebras, las costillas
puntiagudas, son protuberancias
en un camino que solía ser liso y lleno de suave grasa
que amortiguaba la caricia.
El gato se acuesta entre el vómito
y su propia mierda,
el gato,
viejo ya,
se muere, y yo lo miro,
impotente
porque hasta mañana
abrirá la veterinaria,
donde le diré por última vez
su nombre.

Vestigios

5 Jul

A ella,
tantas noches le han dejado
los labios enrojecidos,
la lengua escaldada,
los músculos adoloridos,
y una capa translúcida de sudor azucarado
que arrulla y pacifica cuando padece su ausencia.

Secuestro de lunes y miércoles

2 Jun

Preguntan ¿Dónde está Ángel?
Desaparece todas las tardes a la misma hora
los mismos días,
todas las semanas desde hace un mes.

Sólo se sabe de él ya de noche,
en casa las luces están apagadas,
cuando llega cansado, exhausto, agotado.

Cada lunes desaparece,
sin aviso.

El secuestrador no pide recompensa,
pero los miércoles se pone más exigente.

Después de comer, las tardes se encapsulan
y el secuestrador se deleita espléndidamente,
la víctima sonríe y no dice nada,
simplemente se deja llevar.

A veces el secuestrador se queda con prendas suyas,
a veces las huele morbosamente,
de noche,
cuando su victima no está.

En sus crueles labios
reposa una palabra,
que aunque teme pronunciar,
el secuestrador murmura cada mañana:

Amor.

Los días de mayo

27 May

Te quiero a cada paso, a cada beso, en cada minuto, en cada película; te quiero caluroso, elíptico, estático; en la desnudez, en la ira, en la furia; con ternura, con nostalgia, con paciencia; en tu ausencia, en el no estar, en el estar; por las noches, en el parque, en las montañas.

El mundo entero me recuerda a ti, a tus ojos, a tus bromas de literato, a los días de mayo que aún no terminan, a pequeñas huellas de melanina de tu espalda, a los vellos de tus brazos, a tus ojos que me miran con asombro, a tus pupilas, a tu ombligo; a ti que eres rojo, blanco y amarillo, a ti me recuerdan los posibles reencuentros y las despedidas.

Te extraño en cada cosa que eres, en cada cosa que no soy, en el microcosmos que somos.

Te amo hasta el silencio, hasta el suspiro, hasta el llanto, hasta siempre, hasta que la batería se agote; amo la risa que te provoca mi boca, amo las olas asesinas, el ímpetu, los vaivenes, los deslices, el jugo de los mangos, mis dedos en tu boca, las tardes que se disuelven en tu cama, en mi cama.

Pronto (espero) las mañanas serán maravillosas.

Pronto (anhelo) desaparecerán dieciséis kilómetros.

Pronto (lo deseo) me abrasarás con tus manos.

Pronto (de nuevo) te haré reír, te cansaré, te torturaré, con mi boca.

Tú que ríes

26 May

Ella encuentra unos ojos que ven sus ojos
los ojos del primer hombre que vio a la primera mujer,
con una mirada de la primera mujer a su primer hombre.
Habrá más hombres, pero no como él.
El impetuoso amarillo en los ojos de él la marean,
con frágil fluidez él la domina,
la ama,
la acaricia,
la besa,
la desnuda,
la mira.
Él se fortalece en ella.
Ella se satisface en él.
Él que no es dios,
pero es a quien ella adora
(ella que no tiene fe),
ella lo adora,
lo alaba
cuando suspira,
mientras gime
en acuáticas tinieblas.
Ella se aleja a velocidades peligrosas
sólo para regresar gozosa
a las pocas horas.
Ella lo ve, ella lo besa, ella lo ama.

Ella que ves, soy yo.
Tú que ríes, eres él.

Greenpark

6 May

Yo te dije, te lo dije con todas las palabras
porque no entendiste mis guiños,
te lo dije porque sabía que cada noche
la tortura era desearte y no tenerte,
pero dijimos que no nos poseeríamos,
sólo nos gozaríamos,
y yo te lo dije.
El viento me arrulla, mientras el verde
brilla a la luz de una tarde que se evapora
como el pudor cuando te vi por primera vez
en tu habitación
en la más absoluta desnudez.
Te lo dije:
He sustituído los lácteos y los sacáridos por tu piel,
en un canibalismo que nunca se termina,
en un alimento que nunca se acaba
y que se renueva lentamente.
Inclino mi cabeza y sobre el turbulento mar de tus rizos
encuentro la quietud  más inmaculada
donde navego hasta que se acerca la medianoche,
cuando la luz se enciende
revelando nuestros vestigios.

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