“Los alegres muchachos instalaron en una destartalada mesa del Parque de Santa Rosa un vaso de noche con una ranura para depositar el voto. El ciudadano que cumplía con su ‘deber’ recibía un generoso obsequio: un caramelo. En un gran cartel figuraban, entre otras, las siguientes leyendas: ‘Aquí puede Ud. hacer fraude’, ‘Vomítese en la opinión pública’; ‘Aquí puede votar Ud. sin identificarse o con dos cajetillas de cigarros, con la llave de su casa, con la carta de la novia, con una boleta de prendería o de defunción’, ‘Ayúdenos a hacer fraude’. Los ‘nadaístas’, que obtuvieron 69 votos, aspiraban a instaurar una monarquía”.
Publicado originalmente en: Relator, Cali, 21 de marzo de 1980. [Periódico colombiano] citado en: Armando Romero (1988) El nadaísmo colombiano o la búsqueda de una vanguardia perdida. Bogotá: Tercer Mundo Editores, p.52.