Caja entomológica

Qué son mis antiguos amores

sino fantasmas ocultos en un bosque

que no dejan de gemir

entre las ramas llenas de niebla.

Mis antiguos amores

habitan en aguas  poco profundas

son anémonas de colores sutiles

peces tropicales y de agua salobre,

desde tierra firme

se escapa un suspiro.

¿Qué ha quedado

de la sirena que habitaba la superficie acuosa?

¿Del acompasado vértigo

movimiento de brazos sumergidos,

piernas sobre el agua?

solo quedan

escamas que se desprenden,

branquias extirpadas.

Miro estos recuerdos,

como se mira una caja entomológica.

Identidad secreta

Escúchame bien,

constelación del norte,

árbol sobre la montaña,

fuego en la madera,

órgano inflamado,

bosque nuboso:

Confieso,

soy

catálogo de vanidad

el suspiro en una tarde repleta de ocupaciones;

Vierto  sin pena

aire salado

en la boca  del sediento,

contraigo los músculos pélvicos

de las puritanas

durante la revisión ginecológica,

involuntaria,

soy aflicción muda,

sin aplacar

soy aguja que punza

entre el dedo y la uña.

Heliolatría

El hombre de  las agujas me mira con unos ojos desconocidos,

aunque en su profunda pupila nada el eco de un fantasma.

Desde el mar de finos zargazos

me mira un dios dorado

sonríe

mientras desnudo descansa

con la quietud de un gato.

La melancolía sin descanso

nubla mi vista.

Querido mío

¿cuántas veces te he llamado en la vigilia?

en el sueño te ausentas

te escondes en los más profundos complejos

donde mi voluntad esta impedida.

Terrible amor,

te aprisiono en mis fantasías

de solitaria amante diurna,

te llevo

en la más oscura de las cavernas

que forma mi deseo.

Andadera

Caminar, siempre caminar. Las piernas hinchadas de descuido, de vejez, de falta de atención. Ella camina entre las telas con su rostro ajadado, toca con sus dedos de papiro el fino borde de la seda, el tosco poliester vulgarmente estampado. Los diseños pasan por su cabecita llena de canas, marejada de desgracias y pobreza. En su vestido lleva la humildad de una mujer, amalgama de sufrimiento y bondades, desgracias absurdas e improbables, reales. Observa los diseños con la más tierna ingenuidad, se dirige a una y otra tienda en busca de lo que ella conocí hace años, en la distancia me dice “Aquí había una tienda muy fina” y me sonríe mientras desliza sus pies con lentitud. En su andadera parece una niña envejecida, encorvada y decrépita, lúcida. Elige una tela de algodón marrón con flores anaranjadas. Hace un cálculo rápido con la cinta métrica que carga en un bolsillo. Paga. Después de la travesía se sienta en una silla desvencijada, un gato gris se acerca por el patio, a sus ochenta y cinco años la anciana enciende su máquina de coser y reza por que esta tarde haga sol para terminar una bastila.

Sin atributos

Lee desde lejos

sin necesidad de espejos

através de un vidrio

iridisado y acuoso

toca las maravillas escondidas

en la estrellada piel

sin identidad,

síntoma posmoderno.

Sube a un barco,

a un mecanismo alado,

a la velocidad de los huracanes

llega, ¿cuántas veces lejos?

sin recordar el nombre de ella.

Miel humana

Miel

El hombre es un diablo adormentado
terrible miel que parece saludable
aunque es mortífera,
débil sonrisa con labios de cuchillo.

Con una mano escribe tratados,
negocia acciones políticas,
se toma fotografías para el periódico,
dulces promesas hechas de humo industrial
mientras la otra mano lanza un arpón fulminante
hacia la diversidad de las plantas, los animales de la selva,
hacia los ríos, hacia su hermano hombre que ha tenido
el infortunio de ser diferente a él.

En algunos años los cachorros del hombre
dejarán huellas desérticas sobre una tierra estéril,
sombras de la presencia che habrá destruido
incluso las cosas más elementales.
Un film de Mad Max será una versión optimista del futuro.

Y después, ¿qué responderemos a los niños cuando pregunten
por qué el mar casi se convirtió en sangre seca detrás de las colinas?

Miele

L’uomo è diavolo addormentato,
cattivo miele che sembra salutare
ma è mortale lo stesso,
debole sorriso con labbra di coltello.

Con una mano scrive trattati,
negozia azioni politiche,
si fa le fotografie per il giornale,
dolci promese fatte di fumo industriale
mentre l’altra mano lancia un arpone fulminante
verso la diversità delle erbe, gli animali della foresta selvatica,
verso i fiumi, verso il suo fratello uomo che ha avuto la sfortuna
di essere diverso da lui.

Tra alcuni anni i cuccioli dell’uomo
lascieranno impronte desertiche su una terra sterile,
ombre della presenza che avrà distrutto
anche le cose più elementari.
Un film di Mad Max sarà una vesione ottimista del futuro.

E poi, cosa risponderemo ai bambini quando domanderanno
perché il mare è quasi diventato sangue secco dietro le colline?