Can’t stop growning old!

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Sufriendo los efectos colaterales de tomar Diamin, veo una adaptación fílmica de los Picapiedra. No lo había pensado antes, pero en realidad, la sociedad de los Picapiedras es la sociedad de los años 40’s.

A penas ahora que he dejado completamente de ser adolescente que me he dado cuenta de muchas cosas que siempre han estado ahí pero que antes no comprendía o simplemente no sabía como interpretar. Ahora, tengo la sensación de ser un niño, porque de alguna manera todo es nuevo y en todo veo algo nuevo que no había visto antes, cosas que a veces sólo adquieren sentido para mí.

Ayer por la noche, mientras terminaba de leer A clockwork orange, el discurso de Alex sobre la madurez no podría haberme afectado menos:

“There was something happening inside me, and I wondered to me if it was like some disease or if it was what they had done to me that time upsetting my gulliver and perhaps going to make me real bezoommy.

(…)
Perhaps that was it, I kept thinking. Perhaps I was getting too old for the sort of jeezny I had been leading, brothers. I was eighteen now, just gone. Eighteen was not a young age. (…)

(…) I knew what was happening, O my brothers. I was like growing up.
Yes yes yes, there it was. Youth must go, ah yes. (…)”

Anthony Burguess, A clockwork orange, 2da ed., Norton, NYC, 1986, p.186-190.

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Mirando hacia afuera

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El cielo ya no era aquella maravillosa mezcla de colores rosados, no era más ya ese fabuloso betún untado en el fondo de la ciudad. Una sábana de penumbra comenzaba a ocultar los edificios abandonados y ella, desde la ventana, miraba hacia afuera, preguntándose si él estaría allá, en una ventana, mirando hacia afuera, quizás pensando que ella estaría muy lejos, en una ciudad cubierta por la lobreguez.

Small detail observation

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Observaciones de múltiple índole efectuadas durante mis tiempos de ocio y no tanto ocio en el D.F.:

1. Todas las azoteas que podía ver desde la habitación del hostal tenían viejísimos tinacos de asbesto y tanques de gas con manchas de óxido.

2. Durante la semana vi más drogos que los que he visto toda mi vida.

3. Realmente me gusta andar por las viejas calles de la ciudad de México.

4. Cruzar la avenida Reforma fue toda una aventura para mis compañeros (cruzaban corriendo, provincianamente, con el semáforo en verde)

5. Los lagos del bosque de Chapultepec tienen agua color verde radioactivo.

6. Me gusta subirme al metro.

7. Los policías del D.F. no son la mejor opción a elegir cuando hay problemas.

8. Pocas personas comprenden y aprecian el trabajo de los voluntarios en eventos internacionales.

9. Viajar en situaciones precarias y con algunas incertidumbres es más divertido que hospedarse en un hotel con jacuzzi y camas tamaño king size.

. Viaje iniciático.

Los arándanos azules

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Supermercado. Sección de frutas secas, conservas y nueces. Pasillo 8. Ella ve una bolsa de plástico resellable con la foto de unas moras azules. Pasa de largo, y cinco segundos después regresa sólo para asegurarse de que ha visto tal producto, pues no lo había visto hasta hoy.
De pronto, nota que en la bolsa dice: “Arándanos”.
¿Arándanos azules? Ella toma la bolsa, verifica en la lista de ingredientes, en la presentación del producto. DEBE SER UN ERROR.
Lleva la bolsa. En casa descubre, tal como lo había previsto, que no eran arándanos, sino moras azules.
¡Arándanos! ¡Ni siquiera existen arándanos azules! ¡Sólo hay rojos! No tiene concordancia la imagen de las moras azules con el nombre arándanos.

Unas semanas más tarde, en el mismo pasillo, dos parejas se llevan muy contentos sus bolsas de “arándanos” sin dudar que lo son.

Solo musical milagroso

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Él cambia de la estación de radio del coche. Música de Banda.
Él dice: Toda canción se puede arreglar con un solo de guitarra.
Ella se imagina una canción de cumbia con un solo de guitarra al estilo de Frank Zappa y entonces hace La Pregunta: ¿Hasta la de Who let the dogs out?
Él: Creo que saliste justamente con el ejemplo que no tiene manera de arreglarse ¿Cómo va?
Ella canta el coro, que es de lo que se acuerda.
Él: Pero ¿cómo es el ritmo cuando no cantan?
Ella: No lo recuerdo.
Él: No tiene ritmo. Creo que es la única canción que no es posible arreglar.

¡Viva el mole de guajolote!

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No sé por qué cuando estaba en Puebla, vagando por ahí, luchando contra condiciones climáticas adversas y yendo a comer chiles en nogada, nunca recordé el irreverente cierre del primer manifiesto estridentista:

“¡Viva el mole de guajolote! ¡Muera la virgen de guadalupe!”

Como sea, antier me acordé que ese manifiesto lo pegaron en los muros de la ciudad de Puebla. La rememoración de este hecho fue producto de la lectura de Los detectives salvajes.

La voluptuosa

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La forma de sus manos al tocare la barbilla. la forma de su barbilla. la forma es…la forma de sus nalgas. un corazón invertido. los humanidad se enamora de las formas de los demás. pocos de la forma de ser (¿Cuál será la forma del ser?) de su forma de hablar. Yo te amo porque me gustan tus formas abstractas. me gustan las físicas. pero sobretodo las mentales. tus formas mentales. las menos perecederas. el centro de mis delirios. el ombligo del deseo. vuélvete helecho gigante a media noche. me envuelven las diminutas hojas. y. (…) caigo.

En la forma de tus ojos encuentro las formas del paraíso. el paraíso es dormir contigo una tarde de primavera con la ventana abierta. los abismos de las pupilas donde cada madrugada siempre a media luz espero que no amanezca nunca.

Bésame. Bésame. Bésame ahora. Cuando anochezca nombrame y en tus manos aparecerá la arcilla con la que me moldearás. Nómbrame y desmémbrame con los dedos. con los ojos. no dejes de mirarme. mírame.

La ola me arrastró a la playa. fórmame del barro. con tus manos chatas fórmame. dibújame. con esas manos que no saben lavar los trastes. la escultura mira al escultor. dime que la ola asesina me arrastrará hasta la playa.