My favorite film’s quotes

Posted on Actualizado enn

Transamerica (2005):

Dr. Spikowsky: How do you feel about your penis?
Bree Osbourne: [giving up] It disgusts me. I don’t even like looking at it.
Dr. Spikowsky: What about friends?
Bree Osbourne: They don’t like it either.

—————————-

White Oleander (2002)

Ingrid: Are you out of your mind? How did this happen? I raised you, not a pack of Bible-thumping trailer trash. I raised you to think for yourself.

————————-

White Oleander (2002)

Rena: Workers of the world arise. You’ve got nothing to lose but Visa card, happy meal, and Kotex with wings.

—————————————–

Venus (2006):

Maurice: For most men, a woman’s body is the most beautiful thing they will ever see.
Jessie: What’s the most beautiful thing a girl sees? Do you know?
Maurice: Her first child.

———————-

Sicko (2007)

Tony Benn: Keeping people hopeless and pessimistic – see I think there are two ways in which people are controlled – first of all frighten people and secondly demoralize them.

——————————–

Sicko (2007)

Tony Benn: An educated, healthy and confident nation is harder to govern.

——————————–

Sicko (2007)

Tony Benn: If we can find money to kill people, you can find money to help people.

Anuncios

Un dimanche à la piscine à Kigali

Posted on Actualizado enn

Ayer empecé por pura ociosidad Un domingo en la piscina en Kigali (Un dimanche à la piscine à Kigali) del periodista quebequense Gil Courtemanche. Desde antes de empezar ya tenía una idea de qué me esperaba: Judith me dijo: “Ahí puedes ver cómo una mujer se prostituye por una coca-cola.” Lo cual no me parece tan increíble ahora que estoy más involucrada e informada sobre los temas del sida, el vih y las deplorables condiciones en las que se encuentran miles de mujeres en todo el mundo (especialmente las que viven en campamentos de refugiados).
Lo que me enganchó a la lectura fue el narrador, siempre juzgando y emitiendo opiniones sobre sus personajes, las condiciones, y a la vez, como buen narrador aparentemente omnisciente, sabe cosas que los demás no saben; emite además una especie de máximas sobre la condición humana y sobre la situación política e ideológica de los habitantes de Ruanda.
No puedo decir que la lectura ha sido muy cruda: La vileza del ser humano me provoca náuseas y malestar espiritual. No comprendo cómo alguien pueda ser tan insensible y divertirse con el sufrimiento y muerte del otro, ni cómo pueden existir personas tan absolutamente egoístas que se justifiquen de manera tan estúpida e infantil.
Creo que si pudiera decir qué es lo que más me ha impactado hasta la página 70, que es donde he pausado mi lectura, debo decir que no ha sido las descripciones de violencia física, las actividades e impulsos sexuales del personaje de Valcourt, sino el discurso del moribundo Méthode que aquí reproduzco:

“Quisiera añadir algo más sobre la enfermedad. Nos negamos a hablar de ella y el silencio mata. Sabemos que el condón protege, pero nosotros, los grandes hombres negros potentes, vamos por la vida como si fuésemos inmortales. Élise, mi amiga, llama a ese comportamiento el pensamiento mágico. Nosotros nos decimos que la enfermedad es cosa de los demás, y nosotros follamos y follamos como ciegos. Pero yo os digo, y por eso quiero hablaros antes de morir, que como yo van a morir millones. De sida, por supuesto, de enfermedad también, pero sobre todo de una enfermedad pero, contra la cual no hay condón ni vacuna. Esa enfermedad es el odio. En este país hay gente que esta sembrando odio como los hombres inconscientes siembran con su esperma la muerte en el vientre de las mujeres que luego lo dispersan en otros hombres y en los hijos que conciben (…) Me muero de sida, pero muero por accidente. No lo he elegido, esto es un error. Creía que era una enfermedad de blancos o de homosexuales o de monos o de drogadictos.”

Gil Courtemanche (2003), Un domingo en la piscina en Kigali, Barcelona, Emecé, p.56.

Can’t stop growning old!

Posted on Actualizado enn

Sufriendo los efectos colaterales de tomar Diamin, veo una adaptación fílmica de los Picapiedra. No lo había pensado antes, pero en realidad, la sociedad de los Picapiedras es la sociedad de los años 40’s.

A penas ahora que he dejado completamente de ser adolescente que me he dado cuenta de muchas cosas que siempre han estado ahí pero que antes no comprendía o simplemente no sabía como interpretar. Ahora, tengo la sensación de ser un niño, porque de alguna manera todo es nuevo y en todo veo algo nuevo que no había visto antes, cosas que a veces sólo adquieren sentido para mí.

Ayer por la noche, mientras terminaba de leer A clockwork orange, el discurso de Alex sobre la madurez no podría haberme afectado menos:

“There was something happening inside me, and I wondered to me if it was like some disease or if it was what they had done to me that time upsetting my gulliver and perhaps going to make me real bezoommy.

(…)
Perhaps that was it, I kept thinking. Perhaps I was getting too old for the sort of jeezny I had been leading, brothers. I was eighteen now, just gone. Eighteen was not a young age. (…)

(…) I knew what was happening, O my brothers. I was like growing up.
Yes yes yes, there it was. Youth must go, ah yes. (…)”

Anthony Burguess, A clockwork orange, 2da ed., Norton, NYC, 1986, p.186-190.

Mirando hacia afuera

Posted on Actualizado enn

El cielo ya no era aquella maravillosa mezcla de colores rosados, no era más ya ese fabuloso betún untado en el fondo de la ciudad. Una sábana de penumbra comenzaba a ocultar los edificios abandonados y ella, desde la ventana, miraba hacia afuera, preguntándose si él estaría allá, en una ventana, mirando hacia afuera, quizás pensando que ella estaría muy lejos, en una ciudad cubierta por la lobreguez.

Small detail observation

Posted on Actualizado enn

Observaciones de múltiple índole efectuadas durante mis tiempos de ocio y no tanto ocio en el D.F.:

1. Todas las azoteas que podía ver desde la habitación del hostal tenían viejísimos tinacos de asbesto y tanques de gas con manchas de óxido.

2. Durante la semana vi más drogos que los que he visto toda mi vida.

3. Realmente me gusta andar por las viejas calles de la ciudad de México.

4. Cruzar la avenida Reforma fue toda una aventura para mis compañeros (cruzaban corriendo, provincianamente, con el semáforo en verde)

5. Los lagos del bosque de Chapultepec tienen agua color verde radioactivo.

6. Me gusta subirme al metro.

7. Los policías del D.F. no son la mejor opción a elegir cuando hay problemas.

8. Pocas personas comprenden y aprecian el trabajo de los voluntarios en eventos internacionales.

9. Viajar en situaciones precarias y con algunas incertidumbres es más divertido que hospedarse en un hotel con jacuzzi y camas tamaño king size.

. Viaje iniciático.

Los arándanos azules

Posted on

Supermercado. Sección de frutas secas, conservas y nueces. Pasillo 8. Ella ve una bolsa de plástico resellable con la foto de unas moras azules. Pasa de largo, y cinco segundos después regresa sólo para asegurarse de que ha visto tal producto, pues no lo había visto hasta hoy.
De pronto, nota que en la bolsa dice: “Arándanos”.
¿Arándanos azules? Ella toma la bolsa, verifica en la lista de ingredientes, en la presentación del producto. DEBE SER UN ERROR.
Lleva la bolsa. En casa descubre, tal como lo había previsto, que no eran arándanos, sino moras azules.
¡Arándanos! ¡Ni siquiera existen arándanos azules! ¡Sólo hay rojos! No tiene concordancia la imagen de las moras azules con el nombre arándanos.

Unas semanas más tarde, en el mismo pasillo, dos parejas se llevan muy contentos sus bolsas de “arándanos” sin dudar que lo son.

Solo musical milagroso

Posted on Actualizado enn

Él cambia de la estación de radio del coche. Música de Banda.
Él dice: Toda canción se puede arreglar con un solo de guitarra.
Ella se imagina una canción de cumbia con un solo de guitarra al estilo de Frank Zappa y entonces hace La Pregunta: ¿Hasta la de Who let the dogs out?
Él: Creo que saliste justamente con el ejemplo que no tiene manera de arreglarse ¿Cómo va?
Ella canta el coro, que es de lo que se acuerda.
Él: Pero ¿cómo es el ritmo cuando no cantan?
Ella: No lo recuerdo.
Él: No tiene ritmo. Creo que es la única canción que no es posible arreglar.