novela postmoderna

My Infinite Jest copy

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How did I read Infinite Jest by David Foster Wallace?

Following my brother’s advice I used post it notes to track my reading.

This is how my IJ copy ended up after reading it for one year and a half. It looks like a crazy person read it, isn’t it?

I had a method to tag everything I needed to remember: dates, names, places, special sequences, etc. By leaving this track of crumbles I was able to go back to those crucial passages where the keys to follow the book are.

I also used two book marks, one for the notes, another for the main text. In addition I used a bigger post it to mark the paragraph I stopped reading or the note I was in; this is very hepful on those long chapters or episodes where you can easily get lost.

I hope this hepls other IJ readers to get through the novel.

Texto motivacional para leer “La broma infinita” de Foster Wallace

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La broma infinita es una novela que no deberías leer si estás acostumbrado a libros con tramas lineales, personajes planos y finales felices. La misma edición de 15 palabras por renglón te dice “cuidado, no soy un libro para principiantes”. David Foster Wallace es un autor que obliga a sus lectores a formar parte del texto, exige que piensen, que se muevan, que no consuman las páginas de manera indiferente.
Abundan los lectores que abandonan el libro desde la primera página. Ciertamente habrá personas que intentaron una, dos veces leer la novela sin pasar de la página 20. Pero también hay lectores perseverantes o tercos que terminarán la novela con todo y notas.
En diferentes ocasiones no pude evitar darle un vistazo a la sinopsis que aparece en Wikipedia, lo cual no me sacó de mi ignorancia ni aclaró las dudas que tenía hacia la página 150. Opté por continuar la lectura, esperé pacientemente, leyendo una hora hasta que alrededor de la página 300 algunas cosas adquirieron sentido, cien páginas más adelante las piezas del tablero tomaron su lugar. La lectura se hizo más fácil y entrañable. Las etiquetas que coloqué por todo el libro me ayudaron a buscar pasajes que no recordaba o para confirmar algunos datos.
Supongo que para un lector poco experimentado 300 páginas de naufragio narrativo pueden ser demasiado, entiendo a los desertores porque no es un texto clasificación “A” o de la llamada “literatura juvenil” o peor aún, de la “Ficción para adultos jóvenes”, clasificaciones que por supuesto, me parecen risibles. Me parece absurdo clasificar la literatura con lineamientos de mercado (consumidores).
Ha algunos factores físicos que dificultan la lectura, el tamaño del libro, quizás sea el más evidente, sus 1000 páginas de texto más 100 de notas llegan a intimidar; su volumen y peso dificultan su traslado y reducen la posibilidad de “lecturas espontáneas” en lugares como el banco o el transporte público. Se sabe, no obstante, que algunos lectores de La broma infinita mutilan sus libros a la mitad y arrancan las notas, sin embargo, me temo que mi respeto y amor por una edición de pasta dura es mayor a mi necesidad de un libro más “manualito”.
De cualquier manera, si no has llegado al 8 de Noviembre del Año de la Ropa Interior para Adultos Depend (ARIAD) también mencionado como el Día de la Interdependencia, lo más probable es que aún no comprendas qué carajo es la Gran Concavidad así como otros aspectos políticas de la ONAN, y tampoco sabrás demasiado sobre el personaje de Él Mismo o James O. Incandenza. Quizás dudes si Steeply es una mujer enorme y hombruna o si es un travesti, o por qué es tan importante para Marathe su mujer sin cráneo, qué encantos especiales de esa mujer en estado vegetal lo mantienen en una empresa tan peligrosa. Tampoco entenderás el comportamiento womanizer de Orin o el extraño atractivo de Mami. Te preguntarás seguramente qué diablos le pasa a Mario Incandenza que más bien –hasta entonces- seguramente te parecerá un engendro cabezón y deforme cuya capacidad de raciocinio y de comunicación no son correspondientes (hipersensibilidad vs. falta de elocuencia y desarticulación del discurso). Con toda seguridad pensarás que Mario es un retrasado subnormal. Seguramente descubrirás respuestas a lo que te intriga a partir de la página 300.
Sucede un poco como ese relato popular donde unos ciegos encuentran un elefante y cada uno lo describe según lo que alcanza a percibir con el tacto sin darse cuenta que tiene una imagen parcial. Digamos que a esas alturas del libro el autor indica donde están las conexiones entre una cosa y otra y se alcanza a visualizar al Elefante, en algunas partes más borrosas, en otras con mayor detalle. Hasta entonces, sólo es cuestión de mantenerse alerta y avanzar (y retroceder, según sea el caso).

Algunas recomendaciones para futuros lectores de la novela:
Anota el día en que iniciaste la lectura de La broma infinita. Utiliza dos separadores, uno para el texto principal, otro para las notas, como auxiliar puedes hacer uso de etiquetas de papel para indicar con exactitud la línea en la que te quedaste (abundan los “capítulos” con párrafos pantagruélicos sin separaciones y dolorosamente extensos) y para señalar aspectos que te parezcan relevantes. Nunca te saltes las notas. No te dejes llevar por las sinopsis que pueden aparecer en la solapa o tercera de forros del libro ni en la información de Wikipedia, sólo te confundirán y crearán prejuicios en tu lectura. Al final te dará la impresión de que hay un montón de cabos sueltos, pero el autor ya te ha dado todas las herramientas y guiños para resolver el misterio, por eso es importante que marques las secuencias o los datos importantes, por ejemplo, el listado de los años subsidiados.